Plantaremos los tomates en el jardín en ristras dobles separadas 80 cm y 50 cm entre plantas. Tenemos la posibilidad de poner plantas como el tagete para eludir plagas de pulgones.

Requisitos de suelo para el cultivo de tomate

Los tomates no tienen requisitos de suelo rigurosos. Les va bien en una gran pluralidad de suelos, siempre y cuando drenen bien. No obstante, la planta se lleva a cabo mejor en suelos areniscos medianos con aireación y drenaje correctos. La planta es sensible a la sequía y las condiciones de inundación. Los cambios de pH especiales cambian entre 6 y 6,5.

La preparación básica del suelo empieza algunas semanas antes de trasplantar las plántulas de tomate. Los cultivadores suprimen los restos de cultivos precedentes y las malas yerbas y aran bien hasta una hondura de 60 cm (23,6 pulgadas). El arado optima la aireación y el drenaje del suelo. Al tiempo, suprimen rocas y otros materiales del suelo hostiles. Una semana después, ciertos labradores aplican un fertilizante básico, como estiércol bien descompuesto o un fertilizante sintético comercial, siempre y en todo momento tras investigar los desenlaces de las pruebas de suelo y siempre y en todo momento tras preguntar a un agrónomo local certificado. La mayor parte de los labradores tienen el fertilizante en el mismo día del arado. Ciertos cultivadores eligen por utilizar el abono superior solo en las franjas de plantación, al paso que otros lo aplican en todo el campo. Naturalmente, el primer trámite es considerablemente más económico. El día después es probablemente el instante favorable para poner las cañerías de riego por goteo. El paso siguiente y mucho más preciso (en especial en países con baja temperatura del suelo a lo largo del periodo de siembra) es el mantillo de polietileno lineal. Ciertos cultivadores cubren las filas con transmisión infrarroja negra o verde, o película plástica negra. Usan esta técnica para sostener la temperatura de la zona radicular en perfectas condiciones (>21°C o 70°F) y eludir el avance de malas yerbas.

Plantación de tomates, espacio entre plantas y número de plantas por hectárea

En numerosos países productores de tomate, la mejor temporada para plantar tomates al aire libre es en general la primera o la segunda mitad de la primavera. No obstante, en varias áreas donde la temperatura es suficientemente alta, precisamente es viable plantar antes. Por otra parte, en las ubicaciones del norte, los productores acostumbran a plantar sus tomates a inicios de verano.

Habitualmente, las plántulas jóvenes tienen que someterse a un trámite llamado «endurecimiento» antes del trasplante. El endurecimiento es casi una suerte de agobio artificial. Puede implicar cambios de temperatura u otras técnicas y se efectúa para contribuir a la planta a amoldarse mejor a las novedosas condiciones. Los cultivadores por norma general causan agobio hídrico al achicar gradualmente el suministro de agua a sus plantas. Unas horas antes del trasplante (13-15 horas), los cultivadores detienen el suministro de agua completamente y después vuelven a regar justo después del trasplante. Los productores de tomate sostienen sus plántulas en camas calientes a lo largo de 30 a 50 días, antes de trasplantarlas a sus áreas finales. Los cultivadores eligen trasplantar plántulas que tengan entre 3 y 6 semanas. En esta etapa, la planta promedio mide 20 cm (8 pulgadas) de prominente y tiene de 3 a 5 hojas verdaderas.

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DIVIDIENDO LECHUGAS

Los cultivos de hoja no acostumbran a tener raíces muy enormes, y su sistema radicular ayudar no tiende a ser muy riguroso. combinándolo con otro cultivo, exactamente por este motivo y pues son cultivos veloces sin desmesurados requerimientos alimenticias ni de luz del sol.

Separando plantas de tomate con tomates indeterminados

Los tomates indeterminados son esos que medran a lo largo de la temporada de desarrollo. Florecen y fructifican de manera continua sin frenos. Tienen la posibilidad de medrar hasta 8 pies o mucho más. Gracias a su incesante desarrollo, precisan un sistema de acompañamiento sólido para sostenerlos bajo control. El sistema de soporte que escoja asimismo establece cuánto espacio deja entre las plantas.

  • Apuesta: si emplea estacas, el espacio conveniente entre las plantas sería de 1½ a 2 pies de planta a planta. De lado a lado, ha de ser de 2 a 3 pies. Las estacas están fabricadas de madera y son muy resistentes. Miden cerca de 6 pies de prominente y 2 pulgadas de ancho. Condúzcalos intensamente en el suelo hasta precisamente 1 pie de largo a unas 4 a 6 pulgadas de la planta. Conforme se expanda la planta de tomate, va a deber atarlo a la estaca cada pocos centímetros. Use hilo o tiras de lona para atar las plantas.
  • Casos – Si escoge las jaulas, el espacio ha de ser entre 2 y 3 pies entre las plantas. El espacio entre filas ha de ser entre 4 y 5 pies. Muchas personas escoge jaulas en vez de estacas pues necesitan menos atención y cuidado. En la jaula montada, los tomates medran de manera natural sin precisar anudarlos con hilos. Deje una distancia de precisamente 6 pulgadas entre cada cable para hacer más simple la extracción sin eliminar la jaula. Las medidas perfectas de la jaula son 36 pulgadas de ancho y 6 pies de prominente.

¿Cuáles son los resultados positivos de las plantas similares?

Asimismo incrementa la producción por planta sin la necesidad de plantar mucho más plantas y más que nada se desarrollan bastante superior tras tener plantas buenas en medio. Las plantas compañeras tienden a marchar mejor en el momento en que se reúnen, ayudándose mutuamente a batallar las plagas, medrando mucho más fuertes y generando mucho más.

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