La mayor parte de las mujeres descubrimos la relevancia de proteger los músculos del suelo pélvico en las sesiones de preparación para el parto, o después, pues disponemos algún inconveniente de incontinencia, sentimos mal en el momento en que volvemos a tener sexo o si apreciamos una falta de agobio en este área. Pero exactamente para eludir estos inconvenientes, es requisito ser siendo consciente de la función que cumple y sostenerlo en buena forma llevando a la práctica ciertos ejercicios concretos, de la misma hacemos con el resto de la musculatura de nuestro cuerpo.

El inconveniente es que son músculos que no se aprecian a fácil vista, puesto que cubren la parte de abajo de la pelvis y cubren los esfínteres de la uretra y el ano, con lo que son los causantes del contenido y expulsión de orina, heces y gases, los contraemos y relajamos prácticamente de forma automática, y no creemos que precisen realizar ejercicio o que se logren debilitar. Asimismo asisten a mantener y sostener la situación adecuada de los órganos que están en la pelvis (vejiga, útero, uretra y recto) y forman parte en la dilatación para hacer más simple el parto y las relaciones íntimas. Visto que se debiliten o pierdan tensión puede, por consiguiente, perjudicar a todos esos órganos y sus funcionalidades.

La nutrición y el suelo pélvico

Según el género de nutrición que tengamos, nuestra región pélvica puede volverse mucho más fuerte o mucho más enclenque. ¿Por qué razón? Pues tiene dentro alimentos proinflamatorios, que inflaman el tejido conectivo que forma el suelo pélvico. ¡Hay que evitarlos a toda costa! Estos son ciertos de ellos:

  • Alimentos procesados. Nuestros cuerpos no están completados para metabolizar los colorantes y químicos en estos ‘alimentos’ y ocasionan inflamación.
  • Harinas y azúcares refinados. Causan un pico en la glucosa en la sangre y causan un incremento y una disminución de la insulina que inflama toda el área pélvica y abdominal.
  • Lácteos. El contenido elevado en caseína y lactosa no es moco de pavo de digerir para nuestro cuerpo.
  • Carne roja. En el momento en que los ingerimos, nuestro cuerpo crea Neu5gc, una substancia química que nuestro sistema inmunológico desata una contestación antiinflamatoria.
  • Cereales con gluten y aceites vegetales.
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Ejercicios del suelo pélvico

Por fortuna, hay maneras de tratar un suelo pélvico enclenque. Los ejercicios de suelo pélvico se aconsejan para casos leves, pero si el inconveniente persiste, lo destacado es asistir a un experto, así sea un médico de familia o un fisioterapeuta en Las Rozas. Ellos van a poder sugerirte el régimen mucho más conveniente para recobrar tu calidad de vida a la mayor brevedad.

Antes de comenzar una sesión de ejercicios del suelo pélvico, es primordial llevar a cabo un calentamiento. Para esto hay que encender los músculos que lo conforman, que son tres anillos en la región pubococcígea: el anillo del ano, el anillo de la vagina y el anillo de la uretra.

Ejercicio con Pelota Tipo Pilates

Es un ejercicio muy extenso si se tiene presente el incremento de peso y volumen que es habitual a lo largo del embarazo. Hablamos de sostener la estabilidad sobre la pelota para cambiar su peso de un lado al otro. Y, al llevarlo a cabo, los músculos de la pared abdominal se contraen. Son ejercicios realmente útiles y ventajosos para el informe y siguientes.

Si deseas una solicitud experta en tu suelo pélvico, en la Clínica Personal RON andas en el sitio conveniente. Su extenso equipo te asesora de manera personal y profesional y te sugiere el más destacable régimen en todos y cada caso.

Sesiones de 30 minutos y sin esfuerzo

El ginecólogo determinará el número de sesiones según las peculiaridades de cada tolerante. En la mayoría de los casos, hay seis sesiones en promedio que se hacen un par de veces a la semana. Cada sesión debe perdurar precisamente 30 minutos.

Desde la primera sesión, el tolerante nota novedades, que van a ser mucho más perceptibles conforme avance el régimen.

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